ATENEA

Representa inteligencia estratégica, autoridad ética y voluntad inflexible. Articula prudencia y firmeza en la consecución de sus designios. Concibe la guerra como necesaria, pero la subordina a la razón y a la justicia. Por ello, con el propósito de defender “lo bueno, lo bello y lo verdadero” de cualquier amenaza, ha resuelto conformar una hueste sagrada, armada con panoplias forjadas por Hefesto.

Su carácter, orgulloso y resuelto, la lleva a confrontar sin titubeos incluso a Zeus, afirmando su autonomía en el orden divino, con tal de dar cumplimiento a sus designios. Por eso interviene en Ísmaro para salvar a Odiseo e investir a Agertes como el primer basileus de su ejército sagrado.

Atenea es la arquitecta de un nuevo orden en el que el arte de la guerra se modula con la razón. Pero ni ella misma, en su insondable sabiduría, puede estar por encima del concilio divino. Le será permitido crear esta nueva fuerza, a condición de que consagre basileis a sus iguales, el resto de los olímpicos.

A pesar de las desavenencias entre los dioses, Atenea está resuelta a imponer su nuevo orden al mundo, así sea por la fuerza. La fuerza justa y necesaria.

La diosa auxilia a Odiseo en Ísmaro y ahí mismo concede la primera panoplia sagrada a Agertes, a quien encomienda la misión de reclutar aspirantes a formar parte de su ejército, en el Canto Primero del Libro I, Agertes...

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