La nacida de la espuma no está dispuesta a ser en el mundo solamente la esposa de Hefesto, la amante de Ares o la madre de Eros, Fobos y Deimos. Ella encarna la fuerza más poderosa del Cosmos, una que no puede ser sometida ni doblegada, y por ello, sin decidirse a tomar partido en la guerra de los olímpicos, habrá de desempeñar un papel definitivo en el curso de los acontecimientos, bendiciendo a unos, maldiciendo a otros.
La urania comienza a retorcer los cauces de la guerra cuando, al recibir en su casa al traidor del Gimnasio, decide seducirlo y también socorrerlo. Este encuentro, que no se prolonga más allá de una noche, tiene lugar en el Canto sexto del Libro I, Cástor…
CÁSTOR