Son espíritus primordiales de la guerra, nacidos de las heridas sufridas por Fobos en la cabeza y por Deimos en la muñeca. Inmortales, en tanto que han nacido de dioses, los guerreros de Atenea no tendrán manera de hacerles frente.
Son especialmente allegadas a sus progenitores y al traidor Cástor, que las alimentó al nacer. Su aparición en el mundo va a desequilibrar por completo la Guerra Olímpica.
Llegado el momento, Atenea tendrá que doblegar su orgullo y recurrir a medidas extremas para que su ejército no sucumba ante estas fuerzas indomeñables.
Estos espíritus de la guerra, traídos al mundo involuntariamente por Hefesto y por su jóven aprendiz, evolucionan hasta convertirse en guerreros invencibles en el Canto séptimo del libro I, Macas e Hismas…
MACAS E HISMAS