HERACLES

Héroe de fuerza inconmensurable y voluntad indómita, Heracles encarna la potencia física en su grado extremo, subordinada a una culpa imposible de limpiar. Didáscalo del Gimnasio de Atenea, su figura no sólo transmite destreza y arrojo, sino también el peso trágico de sus actos, pues ha sido condenado a una serie incesante de trabajos expiatorios tras haber dado muerte a sus propios hijos en un extravío de locura inducido por Hera. Su sola presencia enseña que la fuerza, abandonada a sí misma, conduce a la desgracia; lección ardua de sostener y más aún de asimilar.

Sin embargo, Heracles no es sólo fuerza ni castigo. Su natural jovialidad, que resiste incluso bajo el asedio de la culpa, lo convierte en una de las presencias más queridas del Gimnasio. De él deben aprender los aspirantes que toda fuerza desmedida reclama siempre un precio.

El hacedor de trabajos hará una nueva pausa a su interminable travesía por toda la Hélade, al ser convocado por Atenea a su Gimnasio en el Canto segundo del ibro I, Aquiles

AQUILES